miércoles 17 de septiembre de 2008

El camino del equilibrio

Reiki es una técnica muy sencilla que todo el mundo puede aprender en poco tiempo. Sin embargo, hacer un curso de Reiki es mucho más que adentrarse en el conocimiento de una técnica externa a tí mismo.

Es entrar en contacto con lo más profundo de tu interior, sintonizarte con ese centro que has intuído desde siempre, pero que muy pocas veces has escuchado con claridad.

Antes de conocer Reiki enseñaba otras técnicas como yoga, relajación, meditación, pensamiento positivo... pero siempre sentía que eran formas de provocar cambios desde el exterior y muy pocas personas eran capaces de mantener la disciplina necesaria para aprenderlas. Reiki es totalmente diferente pues una vez que comienzas a practicar, todos los cambios en tu vida proceden desde el interior.

Ya no tienes que imponerte nada. De repente todo surge como una necesidad en tí. De forma natural cambia tu forma de alimentarte, de relacionarte con los demás, cambian tus hábitos de pensamiento, tus sensaciones y emociones con respecto a lo que te rodea... Y son cambios profundos, duraderos, asentados... porque proceden de tí.

Aprender Reiki es quitarte la venda que has llevado siempre sobre los ojos que te impedía ver la realidad tal cual es.

Desde que aprendí Reiki no he vuelto ni a practicar ni a enseñar ninguna otra técnica, porque, desde mi punto de vista, las engloba a todas.