
Reiki es una técnica muy sencilla.
Cuando hacemos una sesión de Reiki a alguien, lo que hacemos es sintonizar a esa persona con la energía ki del universo, que es de una frecuencia distinta a nuestra energía personal (chi).
Lo que enseña la técnica Reiki es cómo sintonizarte a ti mismo con el ki y cómo transmitir esa vibración a los demás. Así de simple.
¿Por qué se produce o puede producir la sanación a través del Reiki?.
Cuando una persona recibe el ki (o vibra en la misma frecuencia que ki) en ese momento se armoniza su energía personal. La energía personal está administrada por unos centros llamados chakras. A cada uno de los siete chakras le corresponden unos órganos físicos y unas actitudes emocionales y mentales .
Por tanto si equilibras los chakras, mejoras tanto los órganos físicos asociados a ellos como las actitudes emocionales y mentales. De ahí que el Reiki sea útil para sanar todas las enfermedades y desequilibrios en los tres niveles: físico, emocional y mental. Al mismo tiempo que potencia la apertura espiritual.
Reiki “puede” ayudar a sanar quiere decir que, normalmente, las curaciones no son espontáneas sino que dependen de cada persona. Digamos que cuando le haces una sesión a alguien, le ofreces la posibilidad de que sane. Durante el tiempo que dura la sesión esa persona vibra en completo equilibrio y por tanto, tiene la opción de mantener ese equilibrio o abandonarlo.
Hacer Reiki es despertar la capacidad natural de sanación, de forma que las personas se sanan a sí mismas desde el orígen de la enfermedad.

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